sábado, 22 de agosto de 2015

Fecha 30: BARRACAS 3 - ITALIANO 0. Chances reducidas

Sportivo Italiano sigue comprometiendo cada vez más su permanencia en la Primera B tras caer por goleada ante un Barracas Central que por el contrario que se acomoda entre los de arriba y alimenta la ilusión de pelear el ascenso.
La clave de los tres goles de diferencia que marcó el resultado definitivo, se basó en el orden, la prolijidad, serenidad, concentración y principalmente lo certero que estuvo el equipo de Marcelo Barrera para aprovechar cada uno de los horrores defensivos cometidos por su rival.
En la primera que tuvo el local, Abalos envió un centro desde la izquierda y Soriano cabeceó apenas arriba, pero en la siguiente invirtieron los roles y el “mellizo” capturó una pelota que no despejó a tiempo la defensa azzurra para habilitar a su compañero, quien abrió la cuenta a pocos minutos del inicio.
Si a los de Ciudad Evita todo se le hace difícil por el estado terminal en que se encuentra su continuidad en la categoría, es casi imposible revertir la situación si sigue mostrando con un fútbol intrascendente y más aún cuando se está en desventaja desde casi el inicio.
Con la tranquilidad de la tempranera ventaja, Barracas controló el trámite durante los primeros veinte y luego cedió algo la pelota aunque sin correr riesgos, hasta que le presentó otra oportunidad de convertir y terminó consolidando lo que sería una clara victoria.
Un derechazo de Batallini atajado por Beltramella fue el aviso previo a una nueva habilitación de Soriano, tras pellizcar una pelota que parecía perdida entre dos jugadores rivales, que una vez más dejó solo a Abalos entrando por izquierda para establecer el segundo gol.
A todo esto, Archubi insinuaba algo más que el resto de sus compañeros tratando de estar en contacto permanente con el juego y metiendo algunos bochazos a los de adelante, que jamás lograron entenderlo.
Las variantes realizadas por Toresani en el entretiempo no hicieron efecto, porque en la segunda parte se acentuó aún más la inexpresión general de un equipo que por momentos parece entregado, sin reacción anímica ni futbolística y que juega solo por inercia, a tal punto que casi no generó situaciones de riesgo a lo largo de todo el partido.
Encima, del otro lado el elenco albirojo tenía a la defensa muy firme, a Vera haciendo un muy buen trabajo por derecha y la siempre latente peligrosidad de los de adelante, dejando la impresión de que si aceleraba un poquito más, podría haber sacado una diferencia mayor a la real.
Cuando el partido estaba aburrido y sin evidencias de cambiar el rumbo, Barracas estuvo atento a otro regalo porque apareció Rossi, que no había tenido mucha participación, y aprovechó la caída de su marcador para quedarse con el balón y estampar el tercero.
Quedó claro que los errores defensivos fueron decisivos porque cada vez que fallaba, el “Azzurro” terminaba yendo a buscar la pelota en el fondo del arco. En el primer gol no hubo un buen despeje previo, mientras que en el segundo Fioravanti y Barreal se confiaron al cubrir la pelota ante el asedio de Soriano y en el tercero Pérez perdió el balón al caerse solo.
A esta altura del campeonato, la mínima equivocación puede terminar siendo una condena a futuro y por más que las matemáticas lo mantienen vivo, hasta el más optimista “tano” evidencia síntomas de resignación.