










Pero a partir de un mano a mano que Anconetani tapó a los 17 en forma excelente ante Ingentron, comenzaron a emparejarse las cosas. El local aprovechaba algunas distracciones a las espaldas de los defensores, pero los delanteros no estaban despiertos para la definición y entonces el encuentro transcurría con escasas emociones.
Hasta que a los 40 parecía cambiar la historia para alegría del local y desgracia del azzurro por la expulsión, a instancias del segundo asistente, del defensor Leonardo Gómez al responder una primera agresión de Minici, quien también debería haberse ido antes a las duchas.
Sin embargo, no fue tan así porque tres minutos después un tiro libre de Britos desde la derecha fue interceptado por Martínez para poner de cabeza el uno a cero con el que Italiano se fue al descanso para tranquilidad de “Cachín”, que debía reacomodar nuevamente la última línea.
Entonces para el complemento Molina pasó a jugar de central junto a Blanco y Schmidt ingresó por Meza para marcar la izquierda de la defensa, algo que ya habían hecho en el partido anterior ante Nueva Chicago.
Heredia pudo haber estirado la cuenta a los seis tras un centro de Saccone desde la derecha, pero la pelota le picó mal y no pudo cabecearla de lleno para fortuna de Ruhl, que terminó quedándose con la pelota. Pero también lo pudo empatar Alonso cuando tras un corner se anticipó a todos en lo alto y el balón salió cerca del palo izquierdo.
Nardoza se jugaba todo con los ingresos de Figón, Martella y Lorenzatti antes del cuarto de hora para darle un poco más de agresividad al juego del quemero y así logró aproximarse bastante más seguido al arco de enfrente. Martella sorprendió desde lejos, Juárez se encontró con la seguridad del arquero, Romero se lo perdió solo frente a la red y las situaciones de riesgo se sucedían sin poder culminarlas con éxito.
A todo esto, Italiano empezaba a hacer su negocio tras el esfuerzo lógico de haber jugado con un hombre de menos desde la primera parte, pero nadie preveía el mal cálculo de Anconetani al salir a despejar un centro que terminó con la pelota picando a su espalda y que Alonso mandó de cabeza al fondo del arco para decretar el 1 a 1.
Quedaban quince minutos y una oportunidad más para cada lado, que no cambiarían una igualdad acorde a lo que se había visto durante los noventa entre un Acassuso prolijo y ordenado que busca engrosar su promedio ante un Italiano que sigue sumando y siendo protagonista del campeonato.