





Los de “Cachín” Blanco fueron hasta el sur decididos a dar por terminado el campeonato e impusieron el liderazgo en el campo de juego en base al fútbol de Britos y la movilidad amenazante de Saccone. Gracias a ellos dos, el azzurro atacaba con más decisión, aprovechando especialmente los espacios que le dejaba el local para contragolpear.
Además, Rodas imponía su oficio en la mitad de la cancha, Leiva se adueñaba del lateral derecho como un hombre muy experimentado pese a su juventud y el debutante Zadel casi no se complicaba en la última línea.
Mientras tanto, los centros a la cabeza de Bazan Vera eran el único camino por el cual el conjunto celeste lograba aproximarse hasta el arco de un Anconetani que se mostraba firme en cada una de sus escasas intervenciones.








Las diferencias en el juego eran muy favorables al puntero aunque el marcador no lo reflejara. Tal es así que Vivaldo, ante la lesión de Quiñones a los 39 de la primera parte, ya se arriesgaba a jugar con tres delanteros con el ingreso de Witoszynsky para tratar de revertir la derrota.
Luego del descanso, Temperley fue para adelante con el empuje de su gente, pero no lograba penetrar la dura defensa rival, por lo que solo atinaba a probar al arco con remates de media distancia y abusaba de los centros para Bazan Vera. Justamente el número nueve, a los 10 y tras un tiro libre de Sergio López, pondría a prueba a Anconetani.
Cuando se cumplía el cuarto de hora, el juego ya se desarrollaba casi por completo en zona de ataque local, donde empezó a contar con muchas faltas al borde del área dudosamente cobradas por Barraza, quien contribuyó con una cuota extra de nerviosismo.
Seguía el intento de atropello por parte del cele a puro centro y de tanta insistencia llegó al empate a los 37, a través de un cabezazo bombeado de Bazan Vera de izquierda a derecha que se metió por arriba del uno azzurro.
Después lo tuvo nuevamente Italiano, pero Rodríguez se demoró en definir y desaprovechó una rápida contra en la que habían participado Heredia y Saccone. Pero también pudo ganarlo el dueño de casa si Anconetani no sacaba al corner otro de los tantos cabezazos del goleador celeste.
El final se hizo interminable, se jugaron 8 minutos extras y en ese período vieron la roja primero Heredia y luego Martínez. Con nueve hombres los de Ciudad Evita debieron resistir como podían y Oscar Blanco casi no quería mirar, hasta que llegó el pitazo definitivo que decretó el empate e impidió la vuelta azzurra.