


Los jugadores azzurros observaban con asombro desde arriba del micro el gran recibimiento que les hicieron los simpatizantes con banderas, bombos y pirotecnia. Una vez dentro de la concentración, los futbolistas se unieron a los cánticos de la gente para dejar atrás la amargura de no haber obtenido el triunfo que les hubiera asegurado el ascenso a la B Nacional.