sábado, 24 de agosto de 2013

Fecha 3: LAMADRID 1 – ITALIANO 1. Gol a gol, mano a mano

General Lamadrid y Sportivo Italiano igualaron un encuentro muy parejo y en el que la única diferencia estuvo en el minuto transcurrido entre la apertura del marcador por parte de la visita y la rápida igualdad del conjunto “Carcelero”.
El azzurro arrancó como para arrasar, con toques verticales del medio hacia adelante y avances profundos. De tanto insistir, a los tres minutos tendría su primera chance cuando Laso cabeceó un tiro libre proveniente de la derecha y Valiñas sacó al córner.
Pero después los de Ciudad Evita fueron puro vértigo y entraron en el juego que le propuso el local, con un constante ida y vuelta casi permanente, aunque sin tanta actividad para los arqueros.
Con un medio campo bastante combativo, el anfitrión peleó cada pelota dividida como si fuese la última y durante la primera parte explotó mucho el sector derecho a través de Ricci y de Segovia para llegar hasta el arco de enfrente.
A los quince, Drago debió manotear un centro que se le metía por arriba y que había partido justamente desde los pies del número cuatro local y pocos minutos después se produjo la jugada más clara de peligro cuando Kasburg, con el uno desacomodado, cabeceó junto al palo derecho un envío de Segovia.
Tras una primera parte que se cerró con el marcador en blanco, Lamadrid se encargó de cortarle el circuito ofensivo a su rival y así evitó que le llegaran con peligro a Valiñas, mientras que Veloso fue quien encabezó cada intención de ataque hasta que debió salir por cansancio.
En un partido tan disputado, impreciso, algo cortado, de muchas pelotas paradas y en un campo de juego que no era el apropiado, daba la impresión que iba a marcar ventaja quien sacara un conejo de la galera o quien aprovechara algún error del adversario.
Así fue que Burzac puso arriba a Italiano con un zapatazo de otro partido que se metió junto al palo derecho y sesenta segundos más tarde Lanaro encontró dentro del área una pelota que no pudo ser despejada para volver a poner las cosas iguales.
La historia no varió hasta el final e Italiano vio frustrada su intención de quedarse con los tres puntos, principalmente porque sigue sin aceitar su trabajo zona de volantes, donde a Sosa se lo vio como enredado, mientras que Di Biasi en vez de asociarse con los de adelante debió preocuparse más en evitar que se le proyectaran por su sector y Burzac, pese a mostrar sus grandes cualidades técnicas, no termina de consolidarse como el eje permanente.