
El conjunto local salió a jugar con un planteo casi sin ensayo, ya que el DT confirmó el equipo minutos antes del partido y a varios jugadores se los vio bastante perdidos en la cancha, no hubo proyección por los costados y los delanteros no eran lo suficientemente abastecidos.
Liniers no se asustó cuando lo apuraron de entrada y de apoco empezó a aprovechar ciertas desatenciones del rival. Coassini explotó su sector, Cogrossi hizo lo propio y entre ambos se acoplaban a la movilidad de Palmerola para llegar con más criterio al área de enfrente, aunque sin demasiada peligrosidad.
Los arqueros no pasaban sobresaltos, a tal punto que la más clara de la primera parte la tuvo Cano a los 32 cuando, tras una jugada individual, hizo esforzar a Milton Alvarez para evitar la apertura del marcador manoteándola por arriba.
Para la segunda parte Rizzi mandó a la cancha a Focaccia en lugar de Guibelalde y después hizo ingresar a Picciolo por Rivas. Con estas variantes el equipo sufrió un reacomodamiento que en lugar de mejorar las cosas le agregó más desorden, lo que casi es aprovechado por la “Topadora” a través de un contragolpe.
Nada hacía pensar que se iba a romper el cero en los arcos hasta que a los 28 el árbitro dio penal para Italiano cuando Coassini agarró la pelota creyendo que habían cobrado una mano previa muy clara de Ostapkiewicz.
Pese a la insistencia de Selpa, Palavecino era el indicado de la ejecución y con un remate a la izquierda del uno puso arriba al Azzurro, pero solo por un instante porque a los 35 Coassini se encontró en la otra área con el balón de frente a los tres palos y puso las cosas nuevamente iguales.
Un nueva contra de Doracio pudo haberle dado la victoria a la visita, pero para suerte del Azzurro el remate salió desviado y así debieron conformarse con un punto para cada lado, algo que no les sirve teniendo en cuenta que las fechas pasan y la punta se ve cada vez más lejos.