domingo, 18 de mayo de 2014

Todo el color de la fiesta

A lo largo de toda la semana hubo mucha previa para juntar globos, papeles, rollos de cinta y demás cosas que servirían para decorar lo que se preveía como la fiesta del regreso de Sportivo Italiano a la Primera B.
El frío matinal y el barro originado por las lluvias de la noche anterior no impidió que el sábado los hinchas se fuesen acercando al estadio desde muy temprano para terminar de organizar todo.
Mientras un grupo desplegaba prolijamente las banderas en la popular y los alambrados, otros preparaban las hamburguesas que formarían parte del almuerzo. Colgaron los tradicionales tirantes tricolores, dos banderas argentinas, varias en agradecimiento tanto a los jugadores como al cuerpo técnico y las de los distintos barrios.
Además, detrás del arco que da hacia el aeropuerto se estrenó una muy destacada de fondo azul y letras blancas que decía ¨Vitrola pensando en vos siempre, siempre extrañándote” como homenaje al joven dirigente Víctor Cicconetti, fallecido  hace unos meses.
La salida del equipo fue acompañada por el despliegue del telón,  bengalas, humo azul y  una nube de serpentinas que demoraron el inicio del partido. Las trompetas, bombos y redoblantes fueron el fondo musical de un aliento que se hizo permanente y siempre referido al ascenso y con muchas dedicatorias a su clásico rival Deportivo Español.
A los más de 3500 que cubrieron la popular (se destacó la presencia de familias completas y chicos, en su mayoría con vestimenta o cotillón) se le sumaron 1000 plateístas y otros 500 azzurros entre los que se ubicaron en la cabecera más pequeña y los esparcidos sobre el alambrados perimetral.
Todos vivieron todo el encuentro con la lógica adrenalina que ocasionaba esta instancia decisiva para Italiano, pero con la tranquilidad de que la meta estaba cerca cuando Elías Di Biasi mandó la pelota al fondo del arco desatando el masivo grito de gol.
Cuando no restaba mucho para el final, una multitud de allegados, familiares y algunos hinchas que lograron filtrarse se agolparon delante del banco de suplentes a la espera del pitazo final del juez para festejar junto a los jugadores, quienes como sucede en estas ocasiones fueron despojados por completo de sus vestimentas.
Mientras ellos celebraban en el campo de juego, afuera una gran variedad de pirotecnia (la más explosiva fue organizada detrás de la tribuna) ensordeció la tan ansiada vuelta olímpica y luego los festejos continuaron en la zona de vestuarios donde los jugadores con un bombo y un redoblante entonaron durante más de una hora  cada uno de los temas de la hinchada.
Cuando el fervor calmó y bajaron las pulsaciones, el plantel, el cuerpo técnico, familiares,  dirigentes y allegados hicieron un brindis en la zona de la concentración.