viernes, 26 de septiembre de 2014

Fecha 12: ITALIANO 0 – ARMENIO 2. Dos errores, dos goles

Ni la asunción de Claudio Zacarías como técnico le cambió la cara a Sportivo Italiano porque volvió a mostrar errores claves en un encuentro que era muy pobre y sin participación de los arqueros, hasta que los centrales azzurros se equivocaron y los delanteros de Armenio no fallaron.
Como dijo alguien en la platea, lo que se veía en el campo de juego durante el primer tiempo era un dolor de ojos porque parecía jugarse en cámara lenta y hasta el empate sin goles era premio para ambos.
Del local en esa etapa solo se rescata que no sufrió complicaciones defensivas y Drago fue un simple espectador, más allá de intervenir en algún centro aislado. El resto, poco y nada porque en el medio campo dividió la pelota, casi no generó juego y adelante Oviedo no tuvo participación.
Solo algún chispazo del juvenil Jara elevaba la esperanza de cortar la larga sequía de goles, pero no encontró socios ante un Armenio que también mostró una labor correcta en el fondo y un regular trabajo de los volantes, mientras que Ortíz López era anulado lejos de la zona de definición.
El “Azzurro” insinuó algo más en el inicio del segundo tiempo, pero el conjunto de Maschwitz siempre estuvo mejor parado en la zona del círculo central con un correcto desempeño de Buzzi, un buen aporte del ingresado Peralta y siempre preparado para aprovechar  la más mínima opción de llegar con peligro al arco de enfrente.
Fue entonces que a los 20 Ortíz López estuvo despierto y en su primer intento la mandó al fondo de la red, lo mismo que hizo Sosa un cuarto de hora después para asegurar la victoria a favor de la visita aún sin haber mostrado muchas luces.
Otra vez se repetía la historia que ante el primer error quedaran expuestas todas las limitaciones del elenco de Ciudad Evita porque primero falló Laso, luego Bordón y estando dos tantos abajo la desesperación volvió a jugarle en contra a la hora de buscar una rehabilitación.
A Italiano no le alcanzó en el tramo final tener una mayor posesión de la pelota y jugar casi volcado por completo al campo adversario porque siguió siendo inofensivo y esos errores que cometió en el fondo fueron decisivos para que un partido que iba camino al cero a cero terminara llevándoselo un Armenio que fue solo un poco más ordenado e inteligente.