Todo comenzó con la iniciativa del local, llevando el juego a campo rival, abriendo por los costados, buscando por el centro, pero no lograba inquietar el arco de Gambandé. Britos era el eje, Saccone las corría todas, Heredia y López empujaban desde atrás, pero no lograban hilvanar una jugada precisa en los metros finales.
Por su parte, Talleres desplegaba una línea de cuatro bien firme atrás, un medio campo batallador donde resaltaba su número cinco Marrone, pero adelante dependía de lo que podía hacer el solitario Godoy, pocas veces bien asistido por Pérez o Cogrossi.
Pero no lograban sacarse ventajas más allá del mayor dominio de balón por parte del azzurro porque muy poco había para destacar más que alguna jugada aislada, pero siempre lejos de la línea de gol. Así los primeros cuarenta y cinco minutos tuvieron más color en la tribuna local que en el campo de juego.
El apoyo de Heredia y López por afuera era importante, la categoría de Rodas plantado en el círculo central y una defensa que en esta oportunidad no trastabilló conjugaron a la perfección. Y no hay que olvidarse de Risso, quien a los cinco desvió un remate de Víctor Molina para anotar
Britos tuvo la oportunidad de estirar la ventaja a los 15, pero su tiro libre cerrado desde la derecha fue desviado al córner por el arquero. Después lo tuvo López pero otra vez se interpuso el uno y el travesaño le diría no a Risso.
Funcionaba por momentos a la perfección el tridente López-Britos-Saccone y el azzurro se permitía algunos lujos, pero sin anotar. Por eso se llevó un susto cuando a los 33 el remate de Marcos Godoy fue perfectamente desviado por Anconetani sobre su costado derecho.